Partir por cuidar el vocabulario, no tomar hasta el agua de los maceteros, ni ser el “galán” de la noche, son algunos consejos de los especialistas. Además, hay que evitar dar la lata hablando toda la noche de trabajo.

Falta poco para que termine el año y muchos trabajadores comienzan a preguntarse cuándo será la fiesta de la empresa: ese momento en que se comparte con los compañeros de oficina y con los queridos jefes.

Tenga en cuenta que esta instancia, como cualquier reunión, es una parte más del trabajo y no debe olvidar mantener un comportamiento idóneo.

Por eso, para que la próxima fiesta de su empresa no sea la última para usted, el equipo IT Hunter le entrega algunas claves.

No afloje la lengua

Lo primero que tiene que regular es su lenguaje. Roberto Aichele, senior associate de la empresa IT Hunter, recomienda ser discreto y cuidar su comportamiento, sobre todo, el vocabulario que utiliza frente a sus compañeros y sus jefes.

“Las formas hay que respetarlas, siempre. Las personas tienen que estar bajo perfil. No dar sermones, ni tomar la palabra innecesariamente y, menos, hablar con garabatos”, dice Aichele.

El experto añade que hay que tomar la fiesta como un momento más dentro del ámbito laboral y que cualquier frase “pasada para la punta” puede afectar una futura calificación dentro de la empresa.

Por lo mismo, tampoco es buena idea andar “pelando” a los demás.

Suelte el vaso

Si es incapaz de pronunciar de forma correcta las frases “Iquique glorioso” o “Ferrari Rojo”, significa que ya se le pasó la mano con el alcohol.

Suyin Palma, encargada de bienestar de Adecco Chile, recomienda no complicarse con el brindis o el bajativo, pero advierte que el problema es cuando el trabajador se entusiasma con lo tragos.

“La clave es estar consciente de lo que hacemos en todo momento y más con el consumo del alcohol. No cuesta nada moderarse un poco”, dice Palma.

Recuerde que la dignidad es un bien que se puede deteriorar fácilmente si es que cae preso del trago.

Por favor, sin “joteos”

“Hay que pasarlo bien y socializar, compartir e integrarse a los distintos grupos de trabajo”, dice Aichele. Sin embargo, no hay que creerse el galán o la gatúbela de la velada.

Palma acota que lo peor es hacerse el “galán”, no sólo porque genera incomodidad a los demás, sino porque su objeto de deseo es una persona a la que tendrá que ver nuevamente en la oficina.

“Si se quiere evitar murmullos sobre los dotes de conquista, hay que evitar cualquier impulso amoroso”, recalca Palma.

Hablar del trabajo

Los especialistas apuntan a no caer en la rutina de seguir hablando del trabajo en una fiesta. Se debe recordar que es un momento de desconexión.

“La instancia es poder hablar de trabajo en el caso de que se conozca a una persona que no sea de la misma área. Siempre se pregunta por la labor de la otra persona, pero que la conversación gire entorno a las labores, es un exceso”, plantea Aichele.

Por eso, trate de buscar temas en común. Cuente sus historias fuera de la oficina, no sea cómodo o cómoda.

No publique todo

Nada peor que ser fanático de redes sociales y “echar al agua” a los compañeros de trabajo. Por eso, tenga cuidado con qué imágenes o videos capta, y tenga criterio para decidir qué sube a redes sociales y, también, a quiénes se las comparte, porque esto es una forma indirecta de publicación.

“Todo lo que pase en la fiesta, se queda en la fiesta. No hay que exteriorizar. Hay que dejarla como recuerdo y que todo quede en una simple conversación al día siguiente”, recalca Aichele.

“La clave es estar conscientes de lo que hacemos en todo momento y más con el consumo de alcohol. No cuesta nada moderarse un poco”

Suyin Palma, encargada de, bienestar de Adecco Chile”

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