Acceder a nuevos conocimientos, diferenciarse, agregar valor al perfil académico y laboral son parte de los beneficios de lograr este grado.

Si hace un par de décadas la ilusión de los padres era que sus hijos accedieran a la universidad y con esto lograr estabilidad, la realidad ha cambiado. Hoy el título universitario no basta. La competencia en el mundo laboral es cada día mayor y para mantenerse en el mercado, el perfeccionamiento es imprescindible.

“Chile está cambiando aceleradamente. Lo que ayer valía en el mercado, puede que ya no. El desarrollo de capital humano es esencial para la inserción de nuestro país en una economía que avanza hacia formas en las cuales la información y el conocimiento son fundamentales en la generación de valor”, asegura el director de Postgrado e Investigación de la Universidad del Pacífico, Cristian Antoine.

Para ello se necesita una población con mayores niveles educativos, así como con una masa crítica de capital humano avanzado -profesionales que cuentan con una formación complementaria a la educación de pregrado-, que permitan mejorar los indices de innovación y producción científica del país y aumentar la productividad de los diversos sectores de la economía.

En esa línea, los doctorados han ido tomando fuerza. Es que si en 2007 -según el informe Matrícula 2016, Educación Superior en Chile, realizado por el servicio de información de Educación Superior- fueron 3.029 los estudiantes matriculados en las distintas universidades del país para cursar un doctora, en 2016 la cifra llegó a 5.545. Un incremento del 24% en el período 2012-2016.

“El doctorado es el grado máximo concedido por la universidad y es necesario para comenzar una carrera investigadora académica, fundamental para algunos profesionales que se quieren dedicar a la investigación empresarial”, explica Alvaro Vargas, gerente general de Trabajando.com.

Es que carreras donde la investigación es medular, como Medicina, Física, Filosofía, Antropología, Docencia, etc., ser doctor es una acreditación recomendable y hasta necesaria, especialmente cuando de ingresos se trata.

Así lo demuestra el estudio dado a conocer en septiembre de 2016 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que establece que los chilenos que tienen un doctorado reciben ingresos hasta cuatro veces más altos que quienes solo completaron la educación media. Quienes cursaron una carrera de pregrado, en tanto, tienen un sueldo 2,4 veces mayor que aquellos que solo tienen estudios escolares. Para el rubro de la docencia, altos cargos, consultoras, etc., poseer un doctorado puede abrir muchas puertas.

“En Chile existen, aproximadamente, 8.000 doctores en distintas ciencias, los cuales sin duda han ampliado sus horizontes, metas y rentabilidad”, comenta Roberto Aichele, senior associate de IT Hunter.

Según la Encuesta Trayectoria de Profesionales con grado de doctor residentes en Chile, dada a conocer en 2015, más del 50% de los doctores consultados declararon tener ingresos brutos mensuales entre $1.000.021 y $2.500.000, mientras que un 37,6% de los doctores hombres declararon ingresos sobre los $2.500.001; en el caso de las mujeres, este porcentaje alcanzó el 17,9 %.

En cuanto a empleabilidad, el mismo estudio reveló que la situación laboral del 93,4% de las mujeres con este grado, y el 94,8% de los hombres, era ocupado.

No obstante, para Pamela Mezzano, consultora senior de Michael Paige, la obtención de este grado no es garantía de un mejor retorno económico ni de empleabilidad.

“Si bien en áreas de Educación, Salud y Ciencias pueden mejorar sus expectativas, esto no asegura ampliar el horizonte ni laboral ni económico. En Educación los salarios son bajos y el profesional puede optar a una mejora, pero si comparas años de estudio e inversión, el retorno no es auspicioso”, comenta.

Sin embargo, para Alvaro Vargas la rentabilidad de este tipo de postgrado está directamente relacionada con el área de especialización, pues -explica- el doctorado tendrá gran valor si la apuesta es ser investigador y participar en grupos de investigación, o para optar a ser profesor de universidad.

“En ocasiones para postular a un alto cargo será necesario este grado máximo”, precisa Aichele, en tanto, asegura que “por lo general, este tipo de perfeccionamiento es valorado siempre y cuando lo situemos en los ámbitos de la investigación, docencia y actividades académicas en general. Para ámbitos más ejecutivos o empresariales, lo que más se valora son los MBA y el dominar un segundo idioma, como el inglés”.

PERFIL

¿Quienes cursan un doctorado? El senior associate de IT Hunter señala que se trata de “profesionales muy estudiosos y sacrificados, verdaderas mentes brillantes que quieren contribuir al desarrollo de la sociedad mediante sus investigaciones e importantes aportes al conocimiento”.

“Muchos de ellos han debido alejarse de Chile para seguir en el extranjero su sueño de realizar estudios de doctorado en la especialidad que eligieron”, dice Aichele.

Alvaro Vargas agrega que la edad promedio de graduación de los doctores es de 35,7 años, mientras que el 59,5% de quienes acceden a este grado tiene menos de 45 años.

“Proporcionalmente, el grupo que más creció entre 2011 y 2014 fue el de menores de 35 años. Mientras la proporción de los grupos de menor edad aumentó entre 2011 y 2014, los grupos de mayor edad han ido disminuyendo. La mayoría de las mujeres se doctoran en áreas como Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Ciencias Médicas y de la Salud, mientras que los hombres en su mayoría se doctoran en Ciencias Naturales, Ciencias Sociales e Ingeniería y Tecnología”, asevera.

Fuente: La Segunda