Trabajadores y empleadores se rigen por un completo entramado normativo que ha quedado plasmado en el Derecho Laboral vigente.

En los más de dos siglos de vida independiente, nuestro país ha ido normando las relaciones entre trabajadores y empleadores a través de una extensa normativa que es la base del Derecho Laboral vigente en Chile. Las últimas modificaciones se verificaron en la Reforma Laboral que entró en vigencia en abril de 2017, donde se abordaron -entre otros- temas como fortalecimiento de sindicatos y negociación colectiva.

Respecto a la importancia de que exista una buena relación entre trabajadores y empleadores para una mayor y mejor productividad, Juan Núñez, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Central, plantea que “por años se entendió, casi de forma unívoca, que la única forma que un trabajador o grupo de trabajadores alcanzaran plena producción era en base a una política de pleno empleo y altas remuneraciones. Dicha concepción, ha ido dejando pasos a favorecer y buscar un buen ‘clima laboral’ entendiendo por aquel en que se desenvuelven las relaciones de una empresa con sus trabajadores o de aquella con estos de forma organizada, sin que necesariamente sea indispensable centrar esta relación en el dinero”.

Es por ello, que una buena relación laboral entre la empresa y el sindicato, o un grupo de trabajadores reunidos para una mejor representación, por lejos ha probado y establecido la máxima de una mejor producción: personas felices, producen más y mejor, y no necesariamente, por un alto ingreso. Hoy el trabajador o trabajadora, agradece más el tiempo extra o fuera del ámbito laboral que se le pueda conceder, para entregarlo a su familia o aquello que le dé otra satisfacción.

En cuanto a la reforma laboral vigente indica que “a priori, es demasiado joven para evaluarla en su total y absoluta dimensión y realidad. Veremos, con el pasar de los meses y años, una consolidación de esta reforma y sus verdaderos frutos”.

Benjamín Toselli, presidente ejecutivo de la consultora IT-Hunter, sostiene que “básicamente, la productividad se verá favorecida en la medida que ambas partes (empresa y sindicato) se lleven bien, unan sus esfuerzos y voluntades en pro del bienestar de todos los miembros de una organización. En otras palabras, si hay una buena relación entre empresas y sindicato, habrá una alta productividad de los empleados y la percepción por parte de ellos de tener un mejor trabajo, y en consecuencia habrá un ambiente de felicidad que es lo que todo el mundo quiere lograr”.

Desde su óptica, es fundamental que exista de los dos lados un alto nivel de flexibilidad, respeto, tolerancia, honestidad, compromiso y una muy buena comunicación para negociar, todo lo cual permitirá llegar a muy buenos acuerdos y en un plazo muy rápido.

“Por el contrario, cuando las relaciones entre la empresa y el sindicato son manejadas desde la desconfianza, por ejemplo, las posiciones se extreman y todo tiende a congelarse, a fluir más lento y de manera engorrosa. Así mismo, esta situación tensa tiende a afectar el ambiente laboral, generando antagonismo y rivalidad entre los miembros de la organización, reemplazando los entendimientos por los enfrentamientos”, subraya el presidente de IT-Hunter.

Añade Toselli que “el acento debe estar puesto en cómo hacemos que nuestro país se convierta en una nación desarrollada, como Estados Unidos o Alemania, por dar algunos ejemplos. En la medida que esa nueva normativa laboral nos vaya acercando a la realidad de esas naciones y de sus indicadores económico, de productividad y calidad de vida, sin duda que el balance será positivo. La visión que Chile debe tener en esta materia debe verse reflejada en las posibilidades y oportunidades que tenga cada miembro de nuestra sociedad, y en el grado de felicidad y satisfacción que muestren respecto del trabajo que ejercen”.

Materias pendientes

Para el académico de la Universidad Central “con todo, seguimos como país al debe en materias tales como: establecer salas cunas para los padres, no sólo para las mamas; necesitamos un postnatal parental real, fuerte consolidado, en que padre y madre, juntos velen, estén y disfruten esa calidad de ser padres; es urgente de una vez por todas obligar, sancionar, enseñar y establecer, una política salarial efectiva de igualdad entre hombres y mujeres, y no quedarnos de forma impávida viendo una ley que en su texto, contenido y materialización, es letra muerta”.

Para Benjamín Toselli, “uno de los puntos pendientes en esta materia se relaciona con una mayor flexibilidad laboral, que permita a cualquier persona, por una parte, trabajar por horas o jornadas más cortas y, por otra, que se traduzca en el fomento del teletrabajo. Hoy, dado el desarrollo de las tecnologías y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar que cuente con Internet, en todos los sectores y ámbitos de la economía, debería incentivarse y dar las facilidades necesarias para que los trabajadores pudiesen, si las responsabilidades y funciones de sus respectivos cargos lo permiten, laborar desde el hogar”.

Agrega Toselli que “esta demostrado que un individuo que puede teletrabajar es mucho más productivo y está más motivado por el hecho de no tener que perder tiempo en trasladarse desde su hogar a la oficina (y viceversa) así como por la posibilidad de pasar más tiempo con su familia”.

Fuente: La Segunda