La amenaza es tal que Bill Gates propone crear un “impuesto a los autómatas”

En general, se trata de ocupaciones mecánicas o repetitivas que poco a poco están siendo automatizadas.

La amenaza robótica

Cuando chicos, muchos soñamos con vivir al estilo de “Los Supersónicos”. Fantaseábamos con la idea de tener un robot doméstico y que buena parte de nuestra pega consistiera sólo en presionar botones.

Aunque no hemos llegado tan lejos, la robótica sigue avanzando a pasos agigantados. Y para muchos trabajadores, esto supone una inesperada amenaza: los robots podrían acabar con ciertas ocupaciones en un futuro no tan lejano.

En concreto, recientes estimaciones del Foro Económico Mundial apuntan que de hoy al 2020, 5.000.000 de trabajadores en el planeta perderán sus empleos a manos de robots.

Esto incluso llevó a que Bill Gates, fundador de Microsoft, planteara en febrero la creación de “un impuesto a los autómatas”: en simple, sería un tributo especial que deberían pagar las empresas para reconvertir laboralmente a quienes pierdan sus pegas por la automatización de los procesos. “En este momento, si una persona hace un trabajo valorado en US$50.000 en una fábrica, ese monto es sometido a impuestos a la renta, seguridad social y esas cosas. Si un robot viene a hacer el mismo trabajo, pensarías que habría que ponerle un impuesto del mismo nivel”, explicó.

Riesgos y oportunidades

Para Roberto Aichele, senior associate de la reclutadora tecnológica IT Hunter, la robotización es una realidad inminente. Según sus cálculos, dentro de cinco o máximo diez años los robots producirán un impacto real en los empleos, sobre todo en ciertas tareas mecánicas y repetitivas.

Por contrapartida, aclara que este fenómeno abrirá nuevas oportunidades laborales. “Tal como se reemplazarán empleos por sistemas automatizados, se crearán nuevos cargos o profesiones según las necesidades de cada época. Todavía nada es capaz de reemplazar totalmente a la inteligencia humana, que puede crear toda esa inteligencia artificial. Quizás en 200 o 300 años más esa situación sea diferente”, augura.

¿Cuáles pegas son?

Choferes. Fernando Auat, investigador del Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E) de la U. Federico Santa María, aclara que un robot alude a una máquina tangible capaz de realizar un trabajo determinado de manera autónoma: no es lo mismo que un software o algún proceso de automatización. En ese contexto, anticipa que los sistemas inteligentes de conducción robótica impactarán fuertemente a conductores de vehículos y maquinaria pesada: “Hoy ya existen servicios de transporte masivo de pasajeros totalmente robotizados en aeropuertos y algunas ciudades de Asia; también hay transporte robotizado como parte de servicios de carga y descarga, recolección, cosecha, siembra y monitoreo de cultivos. Si bien a mediano plazo los servicios de transporte de personal serán asistidos -no 100% autónomos- en diez años es bien probable que ya tengamos autonomía completa”.

Cajeros. “El avance tecnológico puede hacer que una máquina, con su hardware y software, sustituya al ser humano en una función que no reviste mayor dificultad”, apunta Aichele. Mariela Ardizzone, directora de servicio, selección & calidad de la consultora de recursos humanos Adecco Chile, añade como evidencia que algunos bancos y supermercados chilenos ya han implementado módulos autónomos para pagos.

Enfermería geriátrica. Auat recalca que una de las principales amenazas para los países desarrollados es el rápido envejecimiento de su población: “Esto ha motivado a países como Japón a desarrollar robots humanoides capaces de cuidar y atender ciertas necesidades básicas de un adulto mayor y también a brindarles compañía”.

Telefonistas. Aichele vaticina que los operadores de call center irán siendo progresivamente reemplazados por máquinas automáticas que entreguen respuestas inteligentes en base a opciones que debe elegir la persona que llama a una organización.

Recolectores o temporeros. Rodrigo Quevedo, presidente de Asociación Chilena de Robótica (Achiro) y fundador de Robotics Lab, augura que este oficio será sustituido por robots cosechadores, cuyo trabajo reducirá el costo de los productos finales.

Laboratoristas dentales. Aichele dice que la fabricación de piezas dentales y prótesis pronto será asumida 100% por máquinas que imprimen en 3D.

Agentes de viajes. Ardizzone dice que es evidente que muchas de sus funciones ya están siendo sustituidas por plataformas automatizadas que facilitan las compras online.

Profesores. Auat comenta que países como Corea y Suecia están investigando el uso de docentes virtuales o robotizados para la enseñanza en infantes; para él, el inicio del reemplazo podría darse en los próximos diez años.

Operarios y aseadores. Aichele vaticina que cada año serán más los robots que ensamblen, pulan y generen piezas por millones en poco tiempo. Quevedo añade que el personal de limpieza será paulatinamente reemplazado por grandes aspiradoras automatizadas.

Fuente: LUN