Tal como los rockeros entran en el Salón de la Fama para coronar su carrera, las condiciones médicas se legitiman al ser reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es así como el burnout -que suma estrés crónica, fatiga extrema y bajo rendimiento laboral- fue clasificado oficialmente en mayo pasado como un síndrome, quedando establecido como algo muy real.

El síndrome del burnout (literalmente “agotamiento“ en inglés)- había sido acuñado ya en 1974. Se define como un nivel de estrés superior que se acrecienta durante las últimas ocho semanas del año. Y considerando la actual situación del país, imagínese cómo estamos.

“En contextos como el actual, de alta incertidumbre y exigencia, los trabajadores en general se ven sometidos a aún más diversos tipos de presión: llegar a la hora al trabajo, cumplir con la productividad en jornadas laborales disminuidas. Se da un sobreesfuerzo y se agotan para alcanzar lo que se espera de ellos”, advierte Melisa Ortega, sicóloga y consultora de la recIutadora laboral IT Hunter.

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Fuente: LUN